EXTERIORES
Los pavimentos de madera en condiciones de exterior se ven afectados por los efectos climáticos de la exposición a la intemperie, fundamentalmente las alternancias de temperatura provocadas por la irradiación solar directa y las variaciones del contenido de humedad propias de las distintas estaciones.
A estos factores hay que añadir el riesgo de ataque por organismos xilófagos: hongos e insectos.

La madera colocada a la intemperie termina su proceso de acondicionamiento una vez puesta en obra. EI calentamiento provocado por la insolación directa o la absorción de humedad después de un periodo prolongado de lluvias conducen a que una cierta proporción de tablas (aproximadamente el 5% de las piezas) de un entarimado exterior sufra alteraciones más o menos graves en función del grado de exposición, la intensidad de utilización, la orientación, la climatología, etc. Esto se debe considerar como un fenómeno normal y propio de este tipo de instalaciones.
MANTENIMIENTO
Una vez que ha transcurrido un periodo de utilización de un año como máximo después de finalizar los trabajos de instalación, es recomendable realizar un repaso generalizado de fijaciones (afianzamiento de tirafondos, grapas u otros sistemas de fijación).
Debe aprovecharse este repaso para sustituir las piezas que presenten deformaciones irrecuperables (levantamientos de testa, curvaturas de cara y de canto), roturas, astillamientos, etc. Se recomienda repetir este proceso cada 3 años.
ALTERACIÓN DEL COLOR DE LA MADERA
La madera en exterior sufre alteración de su color natural por el efecto combinado de la acción del sol (radiación IR y UV) y los agentes atmosféricos, fundamentalmente el agua de lluvia.
EI resultado es que en poco tiempo (meses) cualquier madera a la intemperie adquiere un tono más o menos grisáceo.
Este fenómeno se debe considerar normal y afecta a todas las maderas. Se trata de un fenómeno superficial que afecta solo a una delgada capa de decimas de mm en la superficie de la madera. Basta un lijado superficial para que la madera vuelva a quedar con su color natural. Este fenómeno no influye
en la resistencia mecánica, en la durabilidad ni en las prestaciones de las tarimas de exterior a largo plazo.
Si se quiere paliar el fenómeno de decoloración debe aplicarse un tratamiento de protección superficial.
LIMPIEZA Y MANTENIMIENTO PERIÓDICO DEL ACEITE

Limpieza con fregona:
La frecuencia a realizar la limpieza con fregona en un suelo aceitado de exterior, depende del nivel de desgaste y suciedad.
Paso 1. Barrer o limpiar con aspiradora para eliminar la arena, el polvo y la suciedad.
Paso 2. Preparar una solución de 5 tapones de limpiador Bona para suelos aceitados (Bona Oil Cleaner) para 5 litros de agua caliente. Mojar la fregona y escurrirla bien, es decir la fregona debe estar húmeda no
mojada.
Paso 3. Mover la fregona a lo largo de la veta si es posible, y en una sola dirección. Dejar secar.
Limpieza con mopa + Spray con Bona Soap:
Paso 1. Barrer o limpiar con aspiradora para eliminar la arena, polvo y suciedad.
Paso 2. Preparar una solución de 1 tapón para un 1 L. de agua, en una botella de spray. Pulverizar la solución preparada en el suelo consiguiendo que éste quede húmedo pero no encharcado.
Paso 3. Pasar la mopa en el sentido de la veta de la madera si es posible.
Mantenimiento periódico del aceite:
El mantenimiento periódico implica la limpieza del suelo y el relleno de aceite en los poros de la madera cuando sea necesario. El intervalo entre el mantenimiento periódico varía mucho, dependiendo del desgaste, frecuencia con que limpiamos el suelo y el agua que usamos al realizar la limpieza. La
superficie debe mantenerse 4-5 veces al año en áreas públicas o de fuerte
desgaste y 2-3 veces en áreas de desgaste medio-bajo.

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